Leí un reportaje sobre este incipiente deporte en aquellos tiempos y me fui hasta Maitencillos. Ahí Victor Carrera, el padre del Bicho Carrera, me dio las primeras lecciones de vuelo libre. Una pasión que varias veces casi me cuesta la vida, pero que soy incapaz de abandonar.
El papa del Bicho era un pésimo instructor, pero un excelente piloto y gran amigo toda la vida. De él recibí las primeras nociones del vuelo, a pesar que “su método” muy poco didáctico ya que consistía en muchos gritos y afirmaciones catastróficas, que a pesar de que nos ocurrieron y debí haber salido huyendo, el parapente me cautivo y perseveré, me atrapo en cuerpo y alma.
Volar es caro desgraciadamente y por ese motivo, he tenido que llevar a otros para financiarme, pero sin duda es algo que hago con mucho agrado, porque logro de alguna forma introducirlos a este maravilloso mundo, que es el vuelo.
En el presente, me dispongo a partir con mi circo pobre. Transformamos una camioneta en casa rodante y junto a mis fiel tripulación Inti & OSA nos preparamos para emprender nuestra aventura en primavera..
